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Casos Clínicos y Maniobras Quirúrgicas IX Congreso

Auditorio

VIERNES 14 DE MARZO 

SESIÓN QUIRÚRGICA

Moderadores: Dr. Gonzalo Muñoz Ruiz y Dra. Carolina Pallás Ventayol
 
Lara Borrego Sanz, Laura Morales Fernández, Federico Sáenz-Francés, Jose M.ª Martínez de la Casa, Sofía García Sáenz, Julián García Feijoo
Hospital Clínico San Carlos 
 
Introducción: Los implantes iridianos engloban un conjunto de prótesis intraoculares que tratan de imitar la morfología y función de un iris sano ante defectos parciales o totales. Recientemente se está ampliando su uso con fines puramente cosméticos y sin embargo es una técnica no exenta de complicaciones. 
 
Caso clínico: Varón de 26 años remitido para valoración y tratamiento de glaucoma secundario bilateral con mala respuesta al tratamiento farmacológico máximo. Entre sus antecedentes, destaca una cirugía de implante de iris (NewColorIris, Kahn, Medical Devices) con fines cosméticos en ambos ojos (AO) hacía 4 años, con una exploración oftalmológica basal rigurosamente normal (Agudeza visual (AV) 1 en AO), 2 cirugías antiglaucomatosas (trabeculectomía+Express), cirugía de catarata, retirada y recolocación de nuevo implante en AO, y DSAEK en OI. En la exploración oftalmológica presentaba una AV de 0,2 y 0,1 en ojo derecho e izquierdo respectivamente, recuento endotelial menor a 1000 células, edema corneal difuso, retracción iridiana y sinequias anteriores 360º, implante de iris, LIO y una PIO de 20-24mmHg en AO. Ante el mal control tensional se optó por implantar una válvula de Ahmed en AO.
 
Discusión: Este caso clínico pone de manifiesto las graves complicaciones que pueden asociarse a un implante de iris (pérdida de AV, glaucoma con mala respuesta al tratamiento médico y quirúrgico, descompensación corneal,…) que deben ser consideradas a la hora de plantear esta cirugía con fines puramente cosméticos en ojos fáquicos sanos.
 
 
Alfonso Casado Rojo, Francisco Arnalich Montiel, M.ª Ángeles Corral Martín, Carmen Cabarga del Nozal, Ane Pérez Sarriegui, Gema Rebolleda Fernández, Francisco J. Muñoz Negrete
Hospital Universitario Ramón y Cajal
 
Caso clínico: Presentamos 3 pacientes con DSAEK operadas de EPNP. Son mujeres de 64 a 70 años en los que el tratamiento tópico junto con la acetazolamida no fue suficiente para el control de la presión intraocular (PIO). Las cirugías se realizaron de 3 a 20 meses tras la queratoplastia. Tras más de 8 meses de seguimiento, 2 pacientes tienen una PIO de 18 mmHg y otra de 12 mmHg, la última en tratamiento con Combigan. Una de las pacientes presentaba ciclitis heterocrómica de Fuchs. En este caso fueron necesarias 2 goniopunciones. Presentamos además el caso de una paciente con glaucoma pseudoexfoliativo en la que se realiza EPNP antes de la queratoplastia. Dos meses tras la DSAEK la PIO no se controla con tratamiento tópico máximo por lo que se decide la implantación de una válvula de Ahmed en cámara posterior, con lo que la PIO permanece, 3 años más tarde, en cifras inferiores a 14 mmHg con timolol. 
 
Discusión: Actualmente los trasplantes de endotelio son las técnicas de elección para los pacientes con distrofia endotelial de Fuchs o descompensaciones corneales. Un 15-35% de pacientes operados de DSAEK desarrollan glaucoma, por causas no atribuibles a sinequias ni al uso de corticoides tópicos. Se ha descrito que la trabeculectomía en pacientes operados de DSAEK es efectiva. Estos casos son ejemplos de la utilidad de otros procedimientos filtrantes como tratamiento del glaucoma asociado a DSAEK.
 
 
16:38 h.
3 Prevención y manejo del bloqueo pupilar agudo en el postoperatorio inmediato de DSAEK
Betty Lorente Bulnes, Ania Buigues Llull, M.ª Isabel Canut Jordana, Juan P. Álvarez de Toledo
Centro de Oftalmología Barraquer
 
Introducción: El bloqueo pupilar tras una queratoplastia lamelar posterior endotelial (DSAEK) se presenta en pocas ocasiones pero puede poner en serio peligro la viabilidad del injerto. Por ello, presentamos las medidas necesarias para su prevención, así como las pautas a seguir para su diagnóstico y tratamiento precoz. 
 
Casos clínicos: Tenemos 4 casos con un bloqueo pupilar postoperatorio. Presentamos la evolución de cada uno de ellos. Siendo similar en dos casos en los que a pesar de una pérdida endotelial >50% mantienen una buena agudeza visual con corrección y supervivencia del injerto a largo plazo. Un paciente requirió una queratoplastia penetrante por fallo del injerto y, el último, a pesar de controlar el bloqueo y salvar el injerto, requirió tratamiento farmacológico con betabloqueante en monoterapia posterior.
 

Discusión: Con un diagnóstico y tratamiento precoces el bloqueo pupilar en casos de DSAEK se puede solventar con una aceptable viabilidad del injerto. Aún así, a pesar de una correcta actuación, el injerto corre el riego de sufrir un fracaso precoz.

 

Cosme Lavín Dapena, Eugenia González Sánchez, Oriana D’Anna Mardero, Rosa Cordero Ros, Ana Ramos Castrillo
Hospital Universitario La Paz 
 
Introducción: Presentamos la técnica quirúrgica que hemos utilizado nuestros primeros 10 pacientes para la creación de una microfístula que conecte cámara anterior y espacio subconjuntival que se mantendrá mediante la colocación de un tubo.
 
Técnica quirúrgica: 1. Marcado de esclera 2. Incisiones 3. Preparación del Inyector 4. Localización de trabéculo para realizar inyección ab-interno 5. Realización de microfístula mediante la aguja del inyector con contrapresión 6. Inyección del dispositivo mediante rosca 7. Comprobación de posición del dispositivo 8. Comprobación de creación de microfístula.
 
Resultados: Se pudo implantar correctamente en 100% de los casos (según instructor que certificó para participación en ensayo clínico) Las complicaciones intraquirúrgicas 3 sangrados (1 de ellos no permitió la comprobación de la posición en el ángulo del dispositivo) 2 Ampollas 360º/Quemosis 1 Necesidad de realizar dos trayectos por resultar salida de aguja a más de 3 mm 
 
Conclusiones: La curva de aprendizaje para la inserción del dispositivo XEN es relativamente sencilla, y las
complicaciones que tuvimos fueron mínimas. No podemos concluir el resultado a largo plazo de esta técnica esperanzadora.
 
 
Hugo Tapia Quijada, Fernando Hernández Pardines, Sara Núñez Márquez, Encarnación Mengual Verdú, José Hueso Abancens
Hospital Universitario San Juan -Alicante
 
Caso clínico: Describimos el caso de un paciente varón de 79 años que tras cirugía combinada de OI (FACO + LIO y IMPLANTE XEN + MMC) presenta desprendimiento coroideo (DC) asociado a hipotonía ocular. Destacamos que al momento de inserción el implante se rompió por lo que este fue extraído, volviéndose a implantar otro. El primer día postoperatorio mostraba PIO 16 mmHg, implante bien posicionado, ampolla formada, Seidel negativo. A los cinco días el paciente tenía una AV en el ojo operado de 0,4 con PIO 7 mmHg y el resto del examen no mostraba cambios. Diez días después presenta una AV MM, hipotensión ocular (4 mmHg) con DC nasal que empeora rápidamente a DC Kissing, descartándose ecográficamente hemorragia supracoroidea. Se decide cirugía urgente para extracción de implante. Luego de la extracción del implante el paciente evoluciona favorablemente presentando remisión progresiva de los DC, normalización de la PIO y recuperación de su AV. 
 
Discusión: El implante Xen (Aquesys) es un dispositivo nuevo indicado en cirugía de glaucoma mínimamente invasiva (MIGS) Se trata de una micro fístula que comunica la cámara anterior con el espacio subconjuntival. Apenas nada se sabe sobre este nuevo implante, sobre el que aún no se han comunicado resultados y lo que pretendemos en nuestro caso es describir que este nuevo dispositivo no está exento de complicaciones. En nuestro caso planteamos la hipótesis que al extraer el primer implante (roto) se produjo una fistula hacia el espacio supracoroideo.
 
 
Felipe Costales Mier, Carlos Lobato Fuertes, Miguel Cordero Coma, Irene Garzo García, Laura Monje Fernández
Complejo Asistencial Universitario de León
 
Casos Clínicos: Presentamos dos casos clínicos de Síndrome de Posner Schlossman (SPS). Se les realizó: AV, biomicroscopía de segmento anterior, registro PIO, PCR (VHS1, VHS2, VVZ, CMV y VEB) en CA, y analítica general. Varón de 52 años, había presentado episodios de ligera inflación en CA e HTO en OI (PIO OI 45 mmHg durante las recurrencias) desde hace 14 años, PCR en CA negativa. En tratamiento con una combinación fija de Brimonidina/Timolol. Mujer de 53 años, episodios de HTO OD (PIO durante las recurrencias 46 mmHg) y ligera inflamación en CA en OD desde hace 12 años, PCR en CA negativa. En tratamiento con timolol 0,5% tópico. Se realiza implante EXPRESS en ambos casos con una evolución favorable: suspensión de tratamiento hipotensor y sin recidivas hipertensivas hasta la fecha 
 
Conclusiones: El SPS se caracteriza por episodios recurrentes y autolimitados de importante elevación de PIO con inflamación en cámara anterior. De probable causa vírica, la mayoría son idiopáticos. El implante ExPress es un procedimiento seguro para el control de la PIO con una menor manipulación de tejidos, sin necesidad de iridectomía, rápida recuperación post-operatoria, filtrado constante y predecible, y menor tasa de hipotensión postquirúrgica que otras válvulas de derivación. El hecho de no presentar recidivas, sugiere que controlaría los picos tensionales y suprimiría la necesidad de tratamiento hipotensor, y así prevenir el probable daño al NO a largo plazo.
 
 
16:54 h.
7 Reparación de rotura conjuntival en cirugía con implante ExPRESS, matriz de colágeno        (Ologen) y Mitomicina C (0,02%) con injerto amplio homolateral de conjuntiva
M.ª Eugenia Felices Quesada, Paula Vázquez de Parga Salleras
Complejo Hospitalario de Ourense
 
Caso clínico: Presentamos un paciente varón con trabeculectomía previa fibrosada diez años antes al que implantamos un dispositivo ExPRESS con Mitomicina C al 0,02% durante 90 segundos y matriz de colágeno (ologen) sobre el tapete escleral cubriéndolo parcialmente. Al suturar la conjuntiva con nylon de 10.0 aparece un ojal que va aumentando de tamaño conforme intentamos resuturar, por lo que decidimos eliminar toda la conjuntiva friable y realizar autoinjerto amplio homolateral inferior con una buena evolución postoperatoria. 
 
Discusión: Ante la presencia de un ojal conjuntival en cirugía filtrante de glaucoma es preciso una reparación rigurosa de la misma que nos evite posibles fugas postoperatorias. Si la sutura conjuntival resulta insuficiente y máxime si la localización afecta directamente al área constituyente de la ampolla, deberemos actuar con más agresividad en el mismo acto quirúrgico y realizar un autoinjerto conjuntival amplio eliminando toda la zona friable o adelgazada susceptible de lesión. La matriz de colágeno podría colaborar a mantener un drenaje controlado mediante una acción mecánica presionando el tapete y como factor reparador-cicatricial de injerto, lo que contribuiría al mejor control de la PIO postoperatoria en casos como el que presentamos con gran riesgo de fuga.
 
 
Agnieszka Dyrda, Marta Pazos López
Servicio de Oftalmología. Hospital de la Esperanza. PSMAR. Barcelona 
 
Introducción: La ampolla disestésica es una complicación infrecuente. Se caracteriza por molestias oculares como sensación de cuerpo estraño, escozor y lagrimeo causadas por una distensión de la ampolla filtrante cicrumferencial. 
 
Método: Presentamos tres casos de ampollas disestésicas reducidas quirúrgicamente utilizando la técnica de conjuntivoplastia y su modificación descritas por Anis (Arch Ophthalmol 2006) y Lloyd (Arch Ophthalmol 2008), respectivamente. Esta técnica comprende los siguientes pasos: 1) Incisión conjuntival radial hasta esclera en el límite deseado de la ampolla; 2) Sutura del borde más cercano al filtrado con puntos en colchonero de polyglactano; 3) Peritomía perilímbica inferior incluyendo la zona de ampolla no deseada; 4) Disección y eliminación del tejido epiescleral subyacente; 5) Suturas conjuntivales reabsorbibles. 
 
Resultados: Dos pacientes de 68 y 72 años previamente intervenidos de trabeculectomía con mitomicina C consultaron por ampolla disestésica 9,6±4,1 meses después del procedimiento filtrante primario. Tras fracaso del tratamiento médico se decidió reducción quirúrgica en los tres ojos. En todos los casos se observó una rápida desaparición de los síntomas con muy buen resultado estético y funcional. Después de 6 meses de seguimiento los pacientes continúan asintomáticos y mantienen presiones intraoculares (PIO) 10,7±1,2 mmHg sin tratamiento.
 
Conclusión: La conjuntivoplastia es una alternativa segura y eficaz para solucionar las ampollas disestésicas proporcionando una resolución completa de los síntomas sin compromiso de PIO.
 
 
Carolina M.ª Pallás Ventayol (1) Honorio Javier Pallás Ventayol (2)
(1) IMO, Instituto de Microcirugía Ocular 
(2) Hospital San Pedro de Logroño
 
Objetivos: Establecer un protocolo de actuación diagnóstica y consecuentemente terapéutica frente a la sospecha de endoftalmitis en cualquier paciente portador de un tubo de drenaje para glaucoma. 
 
Material y métodos: Caso Clínico: Paciente inmunocompetente y con buen estado general de salud y con el único antecedente de cirugía de tubo para glaucoma años antes acude por dolor, perdida de vision e HIPOPION sin encontrarse ni el tubo ni el reservorio expuestos ni presentar la conjuntiva dehiscencia alguna que justifique una vía de entrada para cualquier germen. Las siguientes preguntas ante una situación urgente como ésta serían: ¿estamos ante un cuadro de uveítis o nos enfrentamos a algo más grave como una sospecha de endoftalmitis?; ¿deberíamos valorar retirar el tubo del interior del ojo?, y ¿sólo el tubo o también el reservorio? 
 
Resultados: Elaborar un protocolo que facilite el diagnóstico diferencial para endoftalmitis tras cirugía de implante de tubo para glaucoma y nos permita tratar cada caso de la forma más adecuada, eficaz y precisa. 
 
Conclusiones: Conocer cuáles son las causas más frecuentes de inflamación ocular tras cirugía de tubo nos será de una gran ayuda cuando un paciente se presente en nuestra consulta o más habitualmente en urgencias con un cuadro clínico altamente sospechoso de endoftalmitis pero paradójicamente sin puerta de entrada anatómica posible para ningún germen en cuestión.
 

17:06 h. Discusión

SESIÓN MÉDICA 

Moderadores: Dr. Gonzalo Muñoz Ruiz y Dra. Carolina Pallás Ventayol

Mercedes Rivera Zori, Elena Martín Giral, Raquel Lapuente Monjas, Susana Perucho Martínez, Nicolás Toledano Fernández
Hospital Universitario de Fuenlabrada
 
Caso clínico: Varón de 50 años, miope magno (-20.00), VHC desde 1997. En su primera visita presenta: AV: OD: 0.7, OI: 0.9; PIO 20 en ambos, polo anterior normal, gonioscopia: ángulo abierto, FO: papilas excavadas con e/p 0.9 /0.7; campo visual: OD: retracción concéntrica severa, dm: 30.15; OI: Defecto profundo arciforme inferior dm: -13.83. Se diagnostica un glaucoma de ángulo abierto avanzado iniciando tratamiento con prostaglandinas. A lo largo del seguimiento se constata un empeoramiento de la AV y del CV de ambos ojos a pesar de un excelente control tensional (PIO nunca por encima de 14 mm Hg en los controles realizados cada tres meses). Se reinterroga al paciente buscando otras posibles causas de su deterioro visual: el empeoramiento coincide con un deterioro de la función hepática con gastritis, cirrosis e hipertensión portal y la detección de déficit de vitamina B12. Se inicia tratamiento sustitutivo con Vitamina B12 observando una franca mejoría tanto en su AV como en el CV sin llegar a normalizarse del todo.
 
Discusión: La neuropatía óptica por déficit de Vitamina B12 cursa con una pérdida visual progresiva, bilateral e indolora. El diagnóstico en este paciente es complejo, dado que un glaucoma avanzado puede camuflar la aparición de otros eventos en el campo visual y la papila óptica. La detección precoz puede salvar al paciente de la ceguera ya que el tratamiento sustitutivo es capaz de revertir las alteraciones si se instaura antes de llegar a la atrofia óptica.
 
 
17:19 h.
11  ¿Glaucoma normotensivo? No, neuropatía óptica asociada a hipoplasia de la arteria carótida interna
Jesarán Farés Valdivia, José Javier García Medina, Sergio Valentino, Luis Alemañ Romero, Lucía Sánchez Alonso, M.ª Dolores Pinazo Durán
Hospital General Universitario Reina Sofia. Murcia
 
Caso clínico: Mujer de 57 años que acudió a la consulta por revisión tras conjuntivitis en ambos ojos (AO). En la exploración presentó agudeza visual de 1 en AO siendo el polo anterior normal y la PIO de 16 mmHg bilateralmente. En el examen funduscópico se observó en ojo derecho(OD) una papila con amplia zona alfa, hemorragia en astilla y excavación difícil de valorar y en ojo izquierdo(OI) una papila pequeña con excavación profunda de 6/10. Se realizó un campo visual (CV) que mostró defectos severos, de predominio superior, compatibles con glaucoma en OD siendo el OI compatible con la normalidad. La paquimetría central resultó baja (algo menor de 500 micras) en AO. La tomografía de coherencia óptica (OCT) evidenció una disminución severa y difusa del grosores de la capa de fibras nerviosas peripapilares y de células ganglionares en OD siendo los resultados del OI normales. Se sospechó glaucoma normotensivo OD. Sin embargo se decidió solicitar resonancia magnética nuclear (RMN) ante la asimetría de los nervios. La paciente acudió en la siguiente visita con los resultados de la RMN pero también se le realizó por indicación del radiólogo una eco doppler de troncos supraaórticos y una angiografía cerebral revelando hipoplasia de arteria carótida interna (HACI) derecha y desarrollo de circulación colateral a nivel supraclinoideo derecho. 
 
Discusión: Ante la sospecha de un glaucoma normotensivo y hallazgos clínicos atípicos se debe valorar la realización de pruebas de imagen para descartar otras etiologías como el raro caso de una HACI.
 
 
Miguel Ángel Teus Guezala, Javier Paz Moreno-Arrones, Alberto Rodero Sánchez
Clínicas Novovisión. Madrid
 
Caso clínico: Describimos el caso clínico de un paciente de 41 años que acude para descartar en su hijo de 10 meses aniridia congénita, que fue confirmada mediante la exploración oftalmoscópica. El padre presentaba una agudeza visual mejor corregida (AVMC) de 0.3 en el ojo derecho y de 0.4 en el ojo izquierdo, junto con un leve nistagmus horizontal congénito, sin que en ninguna de las exploraciones realizadas anteriormente en otros centros se le diagnosticara la causa de su baja AVMC. La exploración biomicroscópica del polo anterior fue normal. La paquimetría corneal central ultrasónica fue de 529 y 527μm, respectivamente. En el fondo de ojo destacaba una hipoplasia foveal, que fue confirmada mediante OCT macular. Debido a la exploración oftalmológica realizada a su hijo, el paciente fue diagnosticado de aniridia congénita sine aniridia. 
 
Discusión: La aniridia es una enfermedad panocular con una incidencia de entre 1/50.000 a 1/100.000 nacidos vivos. En la mayoría de los casos está causada por mutaciones en el gen PAX6, que codifica para una proteína imprescindible en la morfogénesis del ojo. Afecta principalmente al iris, pero esta afectación puede variar desde la hipoplasia, el alargamiento y la irregularidad que mimetiza al coloboma, hasta la ausencia completa de estructuras. Además, es común la afectación del segmento anterior y posterior. Destacamos este inusual caso clínico de aniridia en los que la hipoplasia foveal y el nistagmus asociado fueron los únicos datos clínicos, sospechada con el estudio de aniridia de su primogénito y confirmado mediante el estudio genético.
 
 
Raquel Lapuente Monjas, Elena Martín Giral, Mercedes Rivera Zori, Susana Perucho Martínez, Carlos Salvador Fernández Escámez
Hospital Universitario de Fuenlabrada 
 
Casos clínicos: CASO 1: Varón, 42 años, miope magno, portador de LIO-f de cámara posterior (ICL) hace 10 años. BMC: vault 0/1, cámara amplia, no signos de dispersión pigmentaria. Gonioscopia: ángulo II-III Schaffer, sinequias en tres cuadrantes. PIO: 12 mm Hg (Dorzolamida+Timolol). CV: defecto terminal. CASO 2: Varón, 34 años, miope magno, portador de LIO-f de cámara anterior (Baykoff) hace 13 años. AP: Evisceración OD por glaucoma absoluto. BMC: Iridotomías permeables, defectos de trasiluminación. Gonioscopia: ángulo II Schaffer, sinequias en 4 cuadrantes.PIO: 20 mm Hg (sin tratamiento). CV: defecto avanzado. CASO 3: Mujer, 32 años, miope magna, portadora de ICL hace 10 años. BMC: vault 3, pigmento en LIO y en endotelio, defectos de trasiluminación, iridotomías permeables. PIO: 35 mm Hg (timolol+dorzolamida+brimonidina). Gonioscopia: Ángulo abierto, banda de pigmento angular. CV: blanco. 
 
Discusión: Identificar los mecanismos fisiopatogénicos de glaucoma a largo plazo en estos pacientes es importante para establecer un plan terapeútico (retirar o no LIO). En los casos que presentamos, los dos primeros desarrollan un glaucoma por cierre angular secundario crónico o cierre «en cremallera». El tercero presenta un glaucoma pigmentario secundario al roce crónico del iris con la LIO. Lentes mal dimensionas, procesos inflamatorios crónicos y cambios en la posición de la LIO con el paso de los años pueden desencadenar la aparición de esta complicación, por ello creemos necesarias revisiones periódicas completas no sólo durante el periodo postoperatorio precoz sino también en el seguimiento a largo plazo.
 
 
Ramón Bringas Calvo, Luisa Fernanda Giraldo Agudelo, María Calabuig, José Miguel Anglés Deza
Hospital Universitario Río Hortega
 
Caso clínico: Varón de 73 años con antecedente de cirugía de catarata y lente de cámara anterior, sin iridectomía, en ojo izquierdo (OI) en 2011. Sin complicaciones durante casi dos años. Acudió a urgencias en enero 2013 con cuadro de hipertensión ocular (HTO) aguda en OI por bloqueo pupilar secundario a pseudofaquia, controlado satisfactoriamente con iridotomías y fármacos. Como antecedente general presentaba un adenocarcinoma de próstata más incontinencia-estenosis urinaria tratado con Tamsulosina desde septiembre de 2012. En abril de 2013 presentó un nuevo cuadro de HTO aguda secundario a bloqueo pupilar. Es remitido a la unidad de glaucoma, donde se ampliaron las iridotomías. Desde entonces está asintomático.
 
Discusión: Es bien conocida la asociación entre el IFIS (síndrome de iris flácido intraoperatorio) y el uso prequirúrgico de fármacos anticolinérgicos o antiadrenérgicos. Sin embargo, en nuestro caso, la introducción del fármaco fue más de un año después de la cirugía, tiempo durante el cual el paciente permaneció sin clínica. La hipótesis es que el inicio de los antagonistas-alfa en el postoperatorio provocó cambios lentos e irreversibles en el iris. La pérdida de tono muscular, junto con la ausencia de iridotomía intraoperatoria facilitó el cuadro agudo, que no se resolvió hasta obtener iridotomías amplias y permeables.
 
 
Manuela Morcillo Guardiola, M.ª Paz Villegas Pérez, José Antonio Martínez Morales, Jaime Miralles de Imperial Mora-Figueroa
Hospital General Universitario Reina Sofía
 
Caso clínico: Paciente varón de 58 años con hipertensión arterial controlada con tratamiento como único antecedente personal que consultó de urgencias por disminución de visión y dolor de su ojo izquierdo (OI) de 3 semanas de evolución. El examen oftalmológico del OI reveló agudeza visual de contar dedos a 2 metros, PIO de 30 mm Hg, edema corneal asociado a Tyndall + en cámara anterior y midriasis media arreactiva acompañada de rubeosis iridis. A pesar de la mala visualización por el edema corneal, el fondo de ojo mostró alguna hemorragia retiniana en mancha y algunos microaneurismas. El examen del ojo derecho se encontraba dentro de la normalidad. La angiografía fluoresceínica mostró alteración de la permeabilidad vascular e isquemias generalizadas en ambos ojos. Se realizó Eco Doppler y arteriografía de troncos supraaórticos que mostró oclusión completa de bulbo carotídeo izquierdo y oclusión de 90% de carótida interna derecha.
 
Discusión: El síndrome de isquemia ocular (SIO) es una entidad poco frecuente pero grave, cuya etiología subyace en un déficil de irrigación generalmente a nivel del territorio carotídeo ipsilateral, que puede comprometer el pronóstico vital del enfermo. Ante un paciente con glaucoma neovascular de etiología desconocida y hallazgos sugestivos de SIO, debemos realizar pruebas de imagen para descartar esta grave entidad.
 
 
Daniel Sánchez Martínez, Miguel Tudela Molino, Inmaculada Sellés Navarro, M.ª Paz Villegas Pérez, Jaime Miralles de Imperial Mora-Figueroa
Hospital General Universitario Reina Sofía de Murcia
 
Caso clínico: Mujer de 81 años con hipertensión ocular tratada durante 5 años con medicación tópica. Las pruebas estructurales y funcionales eran normales. La medicación tópica no logra controlar la presión intraocular (PIO) y la paciente desarrolla una queratitis severa medicamentosa en ambos ojos por lo que se decide intervenir de trabeculectomía el ojo izquierdo (OI). La intervención quirúrgica transcurre sin otras incidencias más que herniación del iris y cuerpo ciliar. Se pauta tratamiento postoperatorio tópico con corticoides y antibióticos. Tres días más tarde la paciente acude a urgencias refiriendo una disminución de agudeza visual (AV) en OI. Se observa AV de contar dedos y un desprendimiento exudativo de retina (DER) casi total que afecta a macula, por lo que se instaura tratamiento corticoideo por vía oral. Tres días más tarde se observa una disminución del DER, lo que permite visualizar un pequeño desprendimiento coroideo (DC) periférico superotemporal. Dos días después el DER ha desaparecido casi completamente y la AV es de 0,4. La PIO en el postoperatorio ha sido de 10 mm Hg y la ampolla difusa. 
 
Discusión: El DER es una complicación muy poco frecuente de la cirugía filtrante, aunque se han descrito algunos casos en pacientes con enfermedad de Sturge-Weber o en hipotonías postquirúrgicas asociado a DC. En nuestro caso se asoció a un pequeño DC pero no se acompañó de hipotonía ocular, por lo que pensamos que se debió a causas inflamatorias, ya que se resolvió rápidamente tras la instauración de tratamiento corticoideo por vía general.
 
 
Fernando Ussa Herrera, José Ramón Juberías Sánchez, Rubén Cuadrado Asensio
IOBA – Universidad de Valladolid
 
Caso clínico: Mujer de 40 años, fáquica, con glaucoma primario de ángulo abierto avanzado, intervenida de trabeculectomía en ojo izquierdo. En el postoperatorio precoz de la trabeculectomía acude por vómitos tras haber realizado maniobras de valsalva, con una presión intraocular de 40 mmHg y anisocoria secundaria a una incarceración del iris que ocluye la zona de la esclerostomía. La pilocarpina tópica no resuelve el cuadro. Se presenta la maniobra quirúrgica de desincarcerción interna de la esclerostomía mediante la tracción del iris desde cámara anterior utilizando pinzas de vitrectomía. La normalización de la pupila y la bajada de la presión intraocular tras la maniobra quirúrgica se evidencian en el postoperatorio inmediato.
 

Discusión: La oclusión interna por iris de la esclerostomía en una trabeculectomía se puede manejar de diversas maneras. La utilización de mióticos es una opción conservadora de primera línea que en este caso no fue efectiva. El tratamiento quirúrgico puede realizarse «ab externo», lo que conlleva la reapertura de la conjuntiva y del tapete escleral superficial. El tratamiento quirúrgico «ab interno» presentado en este caso tiene la ventaja de ser menos invasivo y más rápido que la aproximación «ab externo», sin embargo, debe tenerse especial cuidado en el caso de pacientes fáquicos, recomendando profundizar la cámara anterior con viscoelástico.

 

M.ª Dolores Hernández Morgado, M.ª Pilar Tejada Palacios, Esperanza Gutiérrez Díaz
Hospital Universitario 12 de Octubre
 
Objetivo: Presentar 2 casos de glaucoma de ángulo cerrado tras retinopatía de la prematuridad (ROP). 
 
Caso clínico 1: Prematura de 25 semanas y 702 gramos con ROP grado III plus en zona II de ambos ojos (AO) tratada con crioterapia. Actualmente (18 años), con ojo derecho (OD) único funcional por desprendimiento de retina en ojo izquierdo (OI). Refracción: -17,00 esférico y -1,00 cilíndrico a 90º. Longitud axial (LA) de 24,74 mm y distancia white-to-white (WTW) de 10,7 mm. Paquimetría de 547 micras y queratometría de 40,0-46,7 D. Ángulo camerular de 21,4º-31,5º y profundidad de cámara anterior (ACD) de 1,594 mm. Grosor macular central de 282 micras y espesor medio de la capa de fibras nerviosas de la retina (RNFL) de 74 micras. 
 
Caso clínico 2: Prematura de 25 semanas y 792 gramos con ROP grado III plus en zona II de AO tratada con láser. Actualmente (13 años), con OD único funcional por vitreorretinopatía proliferativa en OI. Refracción: -16,00 esférico. LA de 25,98 mm y distancia WTW de 11,9 mm. Paquimetría de 598 micras y queratometría de 45,5-46,5 D. Ángulo camerular de 19º y ACD de 2,16 mm. Grosor macular central de 272 micras y espesor medio de RNFL de 87 micras. 
 
Discusión: Se ha comprobado inducción de miopía después de la ROP, pero su tratamiento conduce a condiciones anatómicas especiales que originan microftalmos anteriores relativos. El estrechamiento de la cámara anterior y la incidencia de glaucoma de ángulo cerrado aumentan con la edad.
 
17:51 h. Discusión

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